Anécdota #2

Fue fácil imaginar que no fue en un cuarto rentado por 30 pesos,

que las únicas voces que se escuchaban eran las nuestras y no las de la parejita de al lado.

Fue fácil imaginar que fui tuya por que te quería y que no te entregué mi cuerpo por que se me hizo curioso saber qué se sentiría estar con otro mientras pensaba en él.

No me resultó nada ese día; era evidente que por ti no sentía nada y en ese instante supe que por él tampoco.

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